La Masoneria en el Maresme

La Masonería en Mataró

Por Antonio Llamas

Se tiene constancia de la mampostería en Mataró desde 1878, con la logia Luz. Este hecho no significa que antes de este año el movimiento masónico y su filosofía no estuviera presente en la capital del Maresme. Se tienen grandes dificultades para saber y fechar con seguridad la presencia de logias durante el s XIX por las restricciones legislativas que las prohibían, lo que obligó a llevar en el mayor de los secretismos las actividades relacionadas con la mampostería. 

La logia Luz embargo, supone, un vestigio muy preciado, ya que se sabe con certeza de su existencia y corrobora que Mataró era, al igual que otras ciudades de la provincia de Barcelona, ​​un lugar con ciertas inquietudes por el mundo de la masonería.

Los rastros se perderán con el paso del tiempo ya lo largo del primer cuarto del XX y posteriormente, con la conocida persecución del franquismo, se acabarán de borrar entre los párrafos de la historia. No será hasta el año 2003 con fundación de la logia Iod del Maresme nº59 en Oriente de Mataró que el nombre de la capital del Maresme volverá a star presente dentro del círculo masónico. 

 Aquí os dejamos el artículo de Antonio Llamas y un link al PDF original con total la información.

LA PRESENCIA DE LOS MASONES EN MATARÓ (1878-1899): LA LEGISLACIÓN

¿Qué es lo que hace de la Masonería un grupo secreto ?. La persecución de la que es objeto a todo lo largo del siglo XIX o su propia naturaleza ?. La respuesta no es nada sencilla. Sin lugar a dudas, el hecho de su persecución sistemática la coloca en una clandestinidad impuesta y sólo se hace presente en los momentos de mayor libertad de la sociedad a la que pertenece, en este caso Mataró; evidentemente esto no quiere decir que no hayan tenido masones antes de 1878 en Mataró.

LA ACTITUD LEGISLATIVA

Las pruebas de lo dicho hasta ahora las encontramos dentro del marco constitucional. Ya en la constitución de Bayona del 8 de julio de 1808, el rey de España y de las Indias, José Napoleón, a título Ir. artículo Ir. decretó: La religión católica, apostólica y romana, en Espana y en Todas las posesiones espaholas, será la religión del Rey y de la Nación, y no se permitirá ninguna otra. (1). Esto no deja de ser muy curioso, ya que la invasión de las tropas napoleónicas supuso una difusión de la Masonería, que fue utilizada por los franceses como un elemento de control político y social. En la constitución de Cádiz, de 19 de marzo de 1812, en el título 2º. capítulo 2º. se dice: La religión de la Nación espanola se y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación,la protege por leyes sabias y justas y prohibe el Ejercicio de cualquier otra. (2). Con el regreso de Fernando Vllè el 1814 y la reinstauración de la Inquisición, se encargó de la persecución de afrancesados ​​y masones. Tendremos que esperar hasta la Constitución de 1866 porque la situación de rígido control de cualquier tipo de organización se relaje. Tampoco podrá ser privado ningún espanol (…) del derecho de asociarse para todos los finas de la vida humana que no Sean contrarios a la moral pública … (3). No deja de tener una cierta ambigüedad el concepto de moral pública, que puede ser interpretada según sea necesario. Un paso adelante se dio a la Constitución de 1876. En sus artículos 11º. párrafo 2º. se reconoce que Nadie Sea molestada en el territorio espanol miedo sobre opiniones religiosos ni miedo el Ejercicio de super respectiva cocido,salvo el debida Respeto a la moral cristiana. (4). Y en el artículo 13º .: Todo espanol Tiene derecho a asociarsepara los finas de la vida humana. (5). De esto podemos deducir una verdadera tolerancia hacia instituciones ajenas a la Iglesia Católica, pero en el artículo 17º. hay un obstáculo diciendo que estos artículos podrán permanecer en suspenso, temporalmente, si así lo pide la seguridad del Estado. Evidentemente la posibilidad de caer en la ilegalidad es siempre en la última decisión del estadista de tomo.si así lo pide la seguridad del Estado. Evidentemente la posibilidad de caer en la ilegalidad es siempre en la última decisión del estadista de tomo.si así lo pide la seguridad del Estado. Evidentemente la posibilidad de caer en la ilegalidad es siempre en la última decisión del estadista de tomo.

LA LOGIA LUZ DE MATARÓ

La logia Luz de Mataró circunscribe su vida pública dentro de los años 1878 a 1880. La Luz de Mataró aparece como dependiente de la obediencia masónica de la Confederación Masónica de Sevilla (1.878 a 1.880). Esta última obediencia dio lugar al nacimiento de otras como La Gran Logia Independiente Espanola (1881- 1886) y obediencias de carácter regional, como por ejemplo La Gran Logia Simbólica Regional Catalana, constituida el 28 de junio de 1886. Después de dos años de vida, la logia Luz de Mataró se transformó, una vez desaparecida la Confederación Masónica de Sevilla. En 1881 toma el nombre de Luz y se une a la obediencia de La Gran Logia Independiente Espanola.Con todos estos datos podemos insertar la logia de nuestra ciudad en el mapa masónico de las incontables logias que habían surgido en Cataluña y en el resto del Estado como respuesta al filosofisme masónico, que defendía el centralismo administrativo y una superestnictura de poder dentro los grados masónicos. La logia Luz, por tanto, sólo guardaba en su seno los grados más puros en la mampostería, como los de aprendiz, compañero y maestro. Lorenzo Frau, uno de los fundadores de La Gran Logia Simbólica Catalana, dice: Pero enfuerza a la experiencia adquirida afuerza defracasosy dolorosos desengahos,se ha legadas a comprender que la Masonería solo existe y Reducir texto <br> vivir y desarrollarse en el seno de las logias simbólicas (…) que las logias no Deben menester de Cuerpos supremos supermasónicospara regular sobre Trabajos (…) afin de evitar errores y los abusos del autoritarismo y del centralismo, bajo cualquier forma … (6). Por lo tanto, los masones mataroneses insertan dentro de una corriente autonomista de carácter federal, y reproducen en el seno de la logia los factores socio-políticos que Cataluña y Mataró están viviendo en estos momentos, es decir, la toma de una conciencia diferencial respecto al resto de las logias estatales.y reproducen en el seno de la logia los factores socio-políticos que Cataluña y Mataró están viviendo en estos momentos, es decir, la toma de una conciencia diferencial respecto al resto de las logias estatales.y reproducen en el seno de la logia los factores socio-políticos que Cataluña y Mataró están viviendo en estos momentos, es decir, la toma de una conciencia diferencial respecto al resto de las logias estatales.

CONCLUSIONES

Podemos decir que en el momento en que la legislación vigente lo permite, las logias hacen su aparición en la vida de Mataró. Esto no quiere decir que no hubieran otros antes, pero estaban dentro de la ilegalidad, que no viene daba por ser masones, sino porque la Iglesia Católica, oficialmente reconocida, con el apoyo estatal, ve los componentes de las logias como elementos que se van de la norma legal. Cuando la libertad de asociación y religiosa es circunstancia sine qua non la ma- Cone surge a la luz pública. Pero la logia de nuestra ciudad no caló profundamente en la vida ciutadmia. El número de miembros fue siempre muy reducido (7), y aunque sus esfuerzos mediante la prensa fueron importantes la mayoría de los mataronins continuaron dentro de la Iglesia Católica.La toma de posiciones en el periodo estudiado hacia corrientes más independientes y autonomistas, tampoco supuso un incremento del peso social. No podemos olvidar que en todo ello contribuyeron varios factores: en primer lugar el confusionismo existente dentro de la propia Masonería, que contradecía sus propios principios de que sólo debería existir una única obediencia por país y aquí nos encontramos con un verdadero maremágnum de ‘obediencias, y todas consideradas como legítimas; en segundo lugar, el ataque del sector católico hacia un enemigo escaso y dividido y, en tercer lugar, que la expansión que se produce en este periodo, verdadera edad de oro de la Masonería del último tercio del siglo XIX, entra en una crisis fmisecular de la cual ya no se saldrá a lo largo del siguiente siglo.No podemos olvidar que en todo ello contribuyeron varios factores: en primer lugar el confusionismo existente dentro de la propia Masonería, que contradecía sus propios principios de que sólo debería existir una única obediencia por país y aquí nos encontramos con un verdadero maremágnum de ‘obediencias, y todas consideradas como legítimas; en segundo lugar, el ataque del sector católico hacia un enemigo escaso y dividido y, en tercer lugar, que la expansión que se produce en este periodo, verdadera edad de oro de la Masonería del último tercio del siglo XIX, entra en una crisis fmisecular de la cual ya no se saldrá a lo largo del siguiente siglo.No podemos olvidar que en todo ello contribuyeron varios factores: en primer lugar el confusionismo existente dentro de la propia Masonería, que contradecía sus propios principios de que sólo debería existir una única obediencia por país y aquí nos encontramos con un verdadero maremágnum de ‘obediencias, y todas consideradas como legítimas; en segundo lugar, el ataque del sector católico hacia un enemigo escaso y dividido y, en tercer lugar, que la expansión que se produce en este periodo, verdadera edad de oro de la Masonería del último tercio del siglo XIX, entra en una crisis fmisecular de la cual ya no se saldrá a lo largo del siguiente siglo.que contradecía sus propios principios de que sólo debería existir una única obediencia por país y aquí nos encontramos con un verdadero maremágnum de obediencias, y todas consideradas como legítimas; en segundo lugar, el ataque del sector católico hacia un enemigo escaso y dividido y, en tercer lugar, que la expansión que se produce en este periodo, verdadera edad de oro de la Masonería del último tercio del siglo XIX, entra en una crisis fmisecular de la cual ya no se saldrá a lo largo del siguiente siglo.que contradecía sus propios principios de que sólo debería existir una única obediencia por país y aquí nos encontramos con un verdadero maremágnum de obediencias, y todas consideradas como legítimas; en segundo lugar, el ataque del sector católico hacia un enemigo escaso y dividido y, en tercer lugar, que la expansión que se produce en este periodo, verdadera edad de oro de la Masonería del último tercio del siglo XIX, entra en una crisis fmisecular de la cual ya no se saldrá a lo largo del siguiente siglo.

Antonio Llamas y Mantero

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